No todo lo que rodea al deporte es positivo. Hay determinados aspectos que tienen su influencia de manera negativa en lo que respecta a esta actividad. Seguro que una de las cosas que se os vienen a la cabeza es el apartado de las lesiones. Y la verdad es que no os podemos culpar en absoluto. Pero no nos vamos a referir a eso en el artículo en el que os encontráis. Vamos a hablar de un aspecto que no se suele tener muy en cuenta, si bien es verdad que ha crecido en importancia y en conciencia últimamente: hablamos de la salud mental de los deportistas.
No es nada sencillo afrontar un tema como estos. Los problemas de salud mental tienen una influencia que es nociva en el deportista porque influyen en absolutamente todos los movimientos que hace. Corre menos, a la hora de tirar a portería o a canasta no lo hace con la misma fuerza ni precisión, no tiene el mismo equilibrio, no defiende igual… Todo son problemas cuando nuestro estado de salud mental no es el mejor. Del mismo modo que el trabajador que realiza su actividad en una oficina no rinde lo mismo en estas condiciones, ocurre exactamente lo mismo con el deportista. Y es perfectamente lógico.
Vamos a los datos: de acuerdo con lo que apunta una noticia publicada en la web del canal de televisión Telemadrid, 1 de cada 3 deportistas sufre algún problema de salud mental. Ya estamos viendo algunos casos (después diremos nombres más concretos de deportistas que lo han sufrido en sus propia carnes), pero lo que está claro es que la exposición mediática y lo que se recibe en redes sociales es algo que tiene una influencia muy grande a la hora de sentirnos peor desde el punto de vista mental. No es fácil gestionar una situación así ni mucho menos y no tiene pinta de que esa exposición se vaya a reducir.
Además, es conveniente que tengamos en consideración que, muchas veces, la salud mental es algo que no solo puede afectar a un deportista en concreto, sino a todo un equipo. Cuando ocurre algo que afecta a todo un equipo (por ejemplo, que lleven varios partidos sin ganar o que uno de sus miembros fallezca de manera trágica, como ocurrió el verano pasado con Diogo Jota, jugador del Liverpool) lo normal es que el jarro de agua fría se extienda del primer al último componente de la plantilla. Y eso va a tener un impacto bastante ‘heavy’ sobre los resultados que se obtengan por parte de ese núcleo de jugadores o deportistas.
De aquí tenemos que extraer una conclusión clara: la terapia es necesaria. La terapia en grupo, en este caso. Y para ilustrarlo, quiero hablaros de un ejemplo que vemos muy evidente. Es de un equipo de fútbol clásico de la liga española: el Athletic Club de Bilbao. Se trata de un equipo de primer nivel, que ha competido varios años por ganar la Copa del Rey. Desde 2009 a 2021 jugó 5 finales, perdiéndolas todas y sin apenas haber generado la mitad de fútbol que su calidad denotaba. El equipo no tenía un psicólogo deportivo, que fue contratado en 2022 en el seno de una de las políticas de la actual Directiva, que acababa de ser elegida. Pues bien, en 2024 el equipo volvió a una final de Copa… y esta vez la dominó y la terminó ganando. Y en un contexto de muchísima tensión: la tanda de penaltis. ¿Casualidad? Nosotros tenemos claro que no es así. Es preparación mental.
Los aspectos mentales condicionan toda la vida de las personas. Condicionan cómo afrontamos todas las situaciones que se nos pueden presentar a lo largo de la vida, tanto en el ámbito laboral como el ámbito privado. Precisamente por todo esto tiene que cuidarse mucho el aspecto mental. Ninguno de los propósitos que nos hayamos marcado en la vida se puede cumplir si no tenemos en consideración todo lo que atañe a nuestra salud mental. Descuidar la salud del cerebro siempre va a deparar miles de desventajas de las que luego es muy difícil salir. Hay muchas personas que han pasado por lo mismo y el deporte no es algo que escape de esa realidad.
Además, se debe tener en cuenta el sobrefoco que hay en la sociedad con el deporte. Cuando hay una expectativa muy alta con respecto a nuestro desempeño y luego no cumplimos con lo que parecía que podíamos conseguir, la sensación mental que se nos queda es bastante fea. Como cuando parece que vas a tener una relación con la chica o el chico que te gusta y no lo puedes conseguir al final. Por eso, perder una final o un título en los últimos instantes siempre es algo que duele muchísimo y de lo que cuesta levantarse. Sientes que has decepcionado a una afición, a una ciudad entera o incluso a un país si el nivel que tienes es muy alto.
Por todo lo que implica el deporte de alto nivel, la salud mental y la terapia en grupo es algo necesario, especialmente es importante esto último en deportes de equipo. El valor que se le da a esto es muy alto en el deporte actual y es importante que los entrenadores y directivos de los clubes deportivos sean conscientes de ello. Desde Canvis, una entidad especializada en proporcionar terapia en grupo y que incluso puede hacerlo a domicilio u online, nos han hecho saber que la mayoría de los clubes ya apuesta por eso porque la salud mental de los deportistas hay ocasiones en las que está bastante dañada en según qué situaciones.
Deportistas que han apostado por romper el tabú de la salud mental
Son muchos los deportistas que han empezado a apostar por hablar de la salud mental para empezar a generar conciencia y para que haya muchas personas que conozcan lo que puede haber detrás del deporte. En una noticia publicada en la página web del diario Mundo Deportivo, se ha hablado de 10 deportistas que han roto ese tabú de la salud mental. Vamos a echar un vistazo a cuáles son sus nombres y cómo lo han hecho.
- Andrés Iniesta. Que un jugador que ha decidido el único Mundial para nuestro país hable de esto tiene un valor incalculable. Él pasó por un mal momento cuando falleció su amigo Dani Jarque.
- Ricky Rubio. La estrella del básquet español anunció hace unos años una pausa en su carrera a causa de un mal estado de salud mental.
- Simone Biles. Una megaestrella de la gimnasia ha pasado por malos momentos en lo que respecta a la salud mental. Aseguraba tener demonios en su cabeza cuando salía a competir y, además, denunció abusos por parte de uno de sus preparadores.
- Un jugador que despuntó muy joven y que, antes de la Eurocopa de 2008, sufría mareos que terminaron desembocando en una verdadera crisis de ansiedad.
- Michael Phelps. Sí, amigos y amigas. El máximo medallista olímpico de la historia (suma 23 oros) dijo que después de los Juegos ha tenido 3 o 4 periodos de depresión fuerte. Casi nada.
- Naomí Osaka. La tenista tuvo que abandonar un torneo de Rolland Garros, un Gran Slam, a causa del estrés y la ansiedad. Ni que decir tiene que, para abandonar este torneo, hay que estar muy pero que muy mal.
- André Agassi. Uno de los mejores tenistas que hemos tenido en las últimas décadas. Reconoció que se imaginaba siempre cosas negativas y que solía tener mucho miedo en términos generales, algo que tiene mucho que ver con la mente.
- Rafa Muñoz. Es un nadador español que, a finales de la primera década del siglo, suponía la máxima esperanza de la natación de nuestro país pero que sufrió depresión e intentó suicidarse un par de veces.
- Álex Abrines. El jugador de baloncesto no sabe muy lo que le pasó, pero tuvo que suspender su carrera a causa de un mal estado de salud mental. Estamos hablando de alguien que ha jugado en el Barcelona y en la Nba.
- Jesús Navas. Sufría problemas cuando viajaba lejos de casa o pasaba muchos días fuera de ella. Y ojo, que estamos hablando de alguien que ha ganado un Mundial y una Eurocopa con España, además de un montón de títulos con el Sevilla o el Manchester City.
Es de enorme utilidad que los deportistas de élite tengan a bien hablar de estos temas, incluso aunque les afecten de una manera directa. Es algo que principalmente hace bien a la sociedad y que nos va a servir para que podamos apostar por nosotros y nosotras mismas, lo cual es muy necesario. Cuando no apostamos por nuestra propia vida, tenemos muchas opciones de caer en una depresión, en problemas de ansiedad o en los efectos del estrés. Hay momentos de la vida en los que os tenéis que poner por delante de cualquier otra cosa. Es sano y no le haréis daño a nadie con ello.