Organizar actividades deportivas en el seno de las empresas es una práctica que ha cogido fuerza en los últimos tiempos. Sin duda, reporta grandes beneficios tanto para los trabajadores como para la dirección. Uno de ellos es que cohesiona la plantilla y refuerza los equipos de trabajo.
Liguillas de futbol, jornadas de salud y deporte o participación en eventos deportivos solidarios son algunas de las actividades deportivas que se pueden organizar en una empresa. Estas actividades mejoran el ambiente laboral, refuerzan el sentimiento de pertenencia a la empresa y, por ende, aumentan la productividad.
No se puede entender que en un ambiente tan serio como una empresa se organicen actividades lúdicas de este tipo sin la aparición de la Escuela de las Relaciones Humanas. Una corriente en la organización de Recursos Humanos, que como nos explica la web Economipedia se desarrolló en Estados Unidos a finales de la década de los años 20 del siglo pasado, impulsada, entre otros, por el sociólogo Elton Mayo.
Este enfoque supone un cambio de paradigma en la dirección de los equipos de trabajo, asociando la productividad a factores sociológicos (relaciones que se dan dentro de la empresa) y de satisfacción individual del trabajador. Un trabajador es productivo cuando está a gusto en su puesto de trabajo.
La Escuela de las Relaciones humanas se desarrolla en contraposición al Taylorismo, un enfoque económico más técnico que se basa en hacer valer la estructura jerárquica de la empresa e imponer la autoridad y la disciplina.
La Escuela de las Relaciones Humanas aparece en un momento histórico determinado. El periodo de entreguerras. En el que el movimiento obrero coge impulso después del éxito de la Revolución Rusa. Los trabajadores exigen protagonismo, y Elton Mayo y sus colaboradores, de una manera audaz, propone dárselo dentro de las empresas, sin cuestionar la propiedad, ni la dirección.
Las actividades deportivas aumentan la cohesión.
Las relaciones subjetivas potencian la cohesión de los equipos de trabajo y mejoran el ambiente laboral. Los trabajadores las fomentan de manera natural. En muchas empresas es normal que grupos de trabajadores queden para tomarse una cerveza después de su jornada laboral. Uno de los momentos más esperados del día es la pausa del café. Momento en el que los compañeros de la oficina hablan de otros asuntos, que no tienen nada que ver con la empresa, y se conocen a un nivel más personal.
Realizar actividades deportivas con los compañeros crea un espacio de relación que se sale de las meras tareas laborales. De la dinámica del trabajo. Esta actividad desarrolla el trabajo en equipo y asigna roles definidos.
Cuando estas actividades se efectúan en el marco de una competición, los equipos deportivos se plantean metas y trabajan para conseguirlas. Por ejemplo, quedan a entrenar una vez a la semana.
Todas estas pautas se trasladan al trabajo en la empresa. Cualquier trabajador sabe los que puede esperar de su compañero. Se lo ha demostrado en la competición deportiva. Indirectamente, el deporte refuerza los equipos de trabajo.
Otros beneficios.
El deporte en la empresa tiene más beneficios. Estos son algunos de ellos:
- Fomenta el liderazgo natural. En muchas actividades deportivas surgen de forma espontánea personas que asumen roles de liderazgo. Compañeros que se echan a la espalda el funcionamiento del equipo deportivo o que son decisivos en momentos determinados. Saber identificarlos, por parte de la empresa, puede ser positivo para la producción.
- Mejora la distribución de responsabilidades. El deporte enseña a repartir tareas según las habilidades y gustos de los participantes. Algo que se puede trasladar al organigrama de la empresa para realizar un trabajo más eficiente.
- Aumenta la motivación y el compromiso. Participar en actividades compartidas genera mayor implicación de los trabajadores con la empresa. Lo hacen en su actividad deportiva, pero eso genera un sentimiento de pertenencia y de identificación que se traslada, de una manera y otra, al ambiente laboral.
- Reduce el estrés y mejora el bienestar de los trabajadores. La actividad física ayuda a liberar tensiones, lo que se traduce en empleados más relajados, centrados y con mejor estado de ánimo. Por otro lado, compartir con los compañeros, actividades que van más allá del trabajo, crea un ambiente laboral más favorable.
- Favorece la comunicación informal. Fuera del entorno estrictamente laboral, las personas se comunican de forma más natural, lo que mejora las relaciones interpersonales.
- Estimula la cultura de superación y esfuerzo. Los retos deportivos hacen cultura de ciertos valores como la constancia, la disciplina y la superación personal. Principios que son claves para crear plantillas productivas.
- Reduce el absentismo. Esta es una ventaja curiosa. Se ha demostrado que en las empresas en las que se practica deporte se reduce de manera significativa el absentismo laboral. Los trabajadores están en mejor forma física, por lo que se producen menos bajas médicas. Por otro lado, los trabajadores están más motivados para acudir al trabajo, aunque solo sea para intercambiar impresiones sobre cómo fue el último entrenamiento o sobre cómo se desarrolló la última jornada en la competición deportiva.
El deporte en la empresa.
Las actividades deportivas en la empresa se pueden organizar, bien de manera independiente por parte de los trabajadores, o planificadas por la dirección de la empresa.
A la empresa le interesa tomar la iniciativa en este tema, ya que puede aprovecharse mejor de todos los beneficios que hemos comentado hasta ahora.
Estos son algunos ejemplos de actividades deportivas que se pueden organizar en una empresa:
· Liguillas de fútbol.
Los equipos de futbol en las empresas son un clásico. La liga de futbol de Córdoba, una de las más famosas de España, la creó un grupo de trabajadores de un banco.
Tal y como recoge el periódico Buenas Noticias, la idea nació con un enfoque muy práctico: el de crear un espacio donde empleados de diferentes empresas pudieran reunirse, competir de forma amistosa y fortalecer relaciones más allá del entorno de trabajo.
Para poner en marcha el proyecto, los organizadores comenzaron contactando con empresas locales a través de correos electrónicos y redes sociales. La propuesta tuvo una buena acogida desde el principio, y siete empresas decidieron sumarse a esta primera edición. Entre ellas había negocios diversos, desde pequeños comercios hasta compañías más grandes, lo que aportó riqueza y variedad a la competición. Los primeros partidos se celebraron en las instalaciones de un colegio público, que facilitó el uso de sus campos durante los fines de semana.
En sus inicios, la liga tenía un carácter informal. Los propios jugadores asumían los gastos básicos, como el equipamiento deportivo, y la organización recaía directamente en los participantes. Sin embargo, el buen ambiente y el interés creciente hicieron que la iniciativa fuera ganando popularidad en Córdoba.
Con el paso del tiempo, la liga ha experimentado un crecimiento notable. En su segunda edición, el número de equipos aumentó, lo que obligó a reorganizar la competición en dos grupos para hacerla más dinámica. Los mejores clasificados de cada grupo se enfrentan posteriormente en una fase eliminatoria que decide el equipo ganador.
Uno de los aspectos más destacados de esta liga es su carácter inclusivo. Se promueve la participación de equipos mixtos y la integración de colectivos diversos, incluyendo asociaciones y entidades sociales. Esta filosofía refuerza la idea de que el deporte puede ser una herramienta para unir a personas de distintos ámbitos, consolidando así una iniciativa que sigue creciendo y ganando protagonismo en la ciudad.
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Jornadas de deporte y salud.
El centro deportivo Despierta y Entrena, una iniciativa particular de Madrid, con sede física en el barrio de Prosperidad y que presta servicios de entrenamiento personal, clases de yoga y pilates, y organización de actividades de promoción del deporte en empresas y centros públicos, comentan en su web una curiosa iniciativa que han puesto en marcha en varias empresas, con bastante éxito. Se trata de “La Semana de la Salud y el Deporte.”
Por lo visto, de lunes a viernes organizan una actividad. Un día yoga, otro día pilates e incluso se atreven con sesiones de risoterapia. Las actividades se realizan en las instalaciones de la empresa. En una sala que se ha habilitado para ese uso. Los participantes las practican una hora antes del inicio de la jornada laboral, por lo que no entra en contradicción con el horario productivo. Es más, se asegura la puntualidad y se reduce el absentismo.
Jornadas de este tipo forman parte de las ofertas que suelen presentar equipos de profesionales del deporte que suelen trabajar directamente con empresas. Es una propuesta bastante atractiva. Contribuye a que los trabajadores se incorporen a su puesto de trabajo más relajados, con mejor humor y con una mejor predisposición para afrontar los retos de la jornada.
A muchos trabajadores estas actividades amplían sus horizontes. Les descubren ciertas disciplinas como el pilates o el Tai Chi, de las que habían oído hablar, pero que no sabían con exactitud en qué consistían.
Mejoran el ambiente laboral. Los trabajadores han compartido con sus compañeros momentos distendidos y agradables, antes de ponerse a la faena. Y combaten el sedentarismo, uno de los males de nuestro tiempo, que, sin duda, repercute en la productividad.
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Participar en carreras solidarias.
Esta actividad mejora la imagen social de la empresa y expresa su compromiso con la comunidad. Los ciudadanos valoramos mejor a las empresas que se preocupan por cuestiones sociales, culturales o medioambientales, que aquellas que parece que solo se mueven por el negocio.
La participación en estas carreras es voluntaria. Se apuntan los trabajadores que quieren correr, llevando la camiseta de la empresa. Pero no están exentas de competitividad. A la empresa le interesa que su representación ocupe un buen puesto en el palmarés. Puede parecer una tontería, pero, en cierto modo, está en juego su prestigio.
En España existen numerosas carreras solidarias que combinan deporte y compromiso social, abiertas a la participación de empresas, entidades sociales y particulares. Una de las más conocidas es la Ponle Freno, impulsada cada año por Atresmedia junto a la Fundación AXA. Esta iniciativa busca concienciar sobre la seguridad vial a través de pruebas accesibles, normalmente con recorridos de 5 y 10 kilómetros, en las que lo importante es participar y apoyar la causa.
Otra cita destacada es la Carrera de la Mujer en Barcelona, centrada en visibilizar la lucha por la igualdad y contra la violencia de género. A lo largo de los años ha logrado reunir a decenas de miles de participantes y recaudar importantes remesas de fondos destinados a la investigación del cáncer de mama o la ayuda a víctimas de violencia machista.
Con un gran seguimiento cuenta la Carrera Popular del Corazón en Madrid, organizada por la Fundación Española del Corazón. Su objetivo es promover hábitos de vida saludables y prevenir enfermedades cardiovasculares, en un ambiente familiar y distendido.
Existen muchas otras carreras solidarias vinculadas a distintas causas, como el apoyo a la investigación científica, la lucha contra el cáncer o la protección del medio ambiente. Todas ellas demuestran cómo el deporte puede convertirse en una herramienta eficaz para sensibilizar y colaborar con diferentes iniciativas sociales.
El papel de la empresa en el fomento de un estilo de vida saludable.
Muchos de los servicios que ahora están contratando las empresas y que, en cierta manera, se están volviendo tendencia, contribuyen a fomentar prácticas entre sus trabajadores que se corresponden con un estilo de vida saludable.
Nos referimos a estas actividades deportivas, pero también a otros servicios como el catering. Desde los que se puede educar a la plantilla a seguir una alimentación más sana. Con menos presencia de grasas saturadas e hidratos de carbono y un mayor consumo de frutas y verduras frescas.
En ocasiones, estos equipos que prestan servicios a las empresas, tanto deportivos como de alimentación, imparten charlas en los centros de trabajo para concienciar sobre la importancia de cuidarse y cómo hacerlo de una manera práctica e integrada en el día a día. Nos puede sorprender, la aceptación que tienen estas iniciativas. Las charlas suelen estar llenas.
La empresa puede ser un ámbito perfecto para que los trabajadores empiecen a cuidarse y tengan una mejor calidad de vida.